Emprendedores

La clave de emprender

Ilusión, conocimiento, planificación y confianza: los cuatro pilares que separan a los emprendimientos que llegan, de los que se quedan en el camino.

Noviembre 2024 7 min de lectura EKO Consultora
Ilustración sobre emprender

Cada vez son más las personas que se animan a desarrollar o emprender un negocio nuevo. Pero también es verdad que, por falta de una adecuada planificación, la proporción de fracaso de estos emprendimientos es muy alta.

Cuando vemos los motivos de los fracasos podemos distinguir muchos elementos determinantes, y por supuesto estos variarán de acuerdo a las características propias del emprendimiento. Sin embargo, a pesar de que cada nuevo negocio pone en relieve sus particularidades, hay elementos que se repiten y son situaciones comunes de motivo de fracaso.

Vale la pena entonces detenernos en cuatro puntos críticos que separan a los proyectos que llegan, de los que se quedan en el camino.

Los cuatro pilares

¿Existe ilusión, entusiasmo?

Todas las ideas se desarrollan con una importante cuota de entusiasmo. El camino del emprendedor no es fácil y generalmente está lleno de obstáculos y desilusiones. El emprendedor debe tener una energía especial para soportar los altibajos propios de cualquier nuevo proyecto: el entusiasmo y la pasión son ingredientes fundamentales para enfrentar los miedos a la incertidumbre.

Por otro lado, una buena idea de negocio encarada sin pasión equivale, la mayoría de las veces, a fracaso. En estos casos el emprendedor —con suerte— logra entregar la posta antes de perder su inversión.

Conocimiento de causa

Si quiere evitar el fracaso rotundo, analice, estudie y conviértase en un experto en el conocimiento específico de su futuro negocio. Por supuesto, algo muy difícil de hacer si no hay un mínimo de interés en el tema.

Si con toda su investigación no llega a una comprensión acabada, asesórese: siempre es bueno tener la mirada objetiva de un experto, de alguien de fuera. Un buen profesional cuenta con herramientas técnicas que pueden, con criterio objetivo, determinar un sinfín de indicadores que lo ayudarán a elegir la opción adecuada. Un buen asesoramiento le ahorra dinero.

Planificar, planificar y planificar

Si está decidido y evaluó adecuadamente el negocio, ahora planifique: escriba su proyecto. Realizar un plan estratégico le permitirá visualizar puntos no tenidos en cuenta, y al estimar variables podrá determinar con mayor certeza la viabilidad del proyecto.

Un modelo o plan de negocios es simular el desempeño del emprendimiento en un papel antes de lanzarlo al mercado. Lo escrito es un elemento mucho más potente que lo imaginado: le da cuerpo a la visión.

Recuerde: el plan de negocio es la columna vertebral de la idea. Es lo que le da forma y permite materializarla. Sirve para el emprendedor, para posibles socios y para encontrar financiamiento. Es una herramienta muy potente y siempre es recomendable que sea, al menos, supervisado por un profesional idóneo.

Tener confianza

Finalmente —y no menos importante— es tener confianza. Nada se puede construir sin confianza: este es un sentimiento muy poderoso y ayuda a no desviar el norte. Por supuesto, la confianza se solidifica con el estudio y la investigación del negocio, y con la planificación del proyecto.

La confianza en uno mismo es el primer paso al éxito.

— Ralph Waldo Emerson

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