Llevar bien los números, separar lo personal del negocio, entender el giro de caja y proyectar el flujo de fondos a corto, mediano y largo plazo para crecer con solidez.
Contemplar de forma prolija los flujos de ingresos y egresos monetarios es clave para proyectar y planificar su empresa. Un buen manejo de las finanzas determina, en última instancia, el éxito o el fracaso de cualquier negocio.
Administrar bien el dinero es crucial para evitar caer en las duras estadísticas de la mortalidad emprendedora.
50%
de los nuevos emprendimientos desaparece en los 3 o 4 primeros años de vida. La causa más frecuente no es la falta de buen producto, sino una gestión financiera deficiente.
Consejos básicos
Llevá bien los números
Tener los números claros es fundamental, ¡pero no en la cabeza! En un comienzo incipiente se puede llevar en una planilla Excel —una herramienta extraordinaria, pero poco eficaz cuando el negocio empieza a crecer.
Si la empresa empieza a tomar forma, debe llevarlos en un sistema. Un sistema de gestión permite registrar de forma consistente las operaciones básicas del negocio: ventas–compras y cobros–pagos. A partir de allí podemos empezar a medir, analizar datos, controlar y tomar buenas decisiones.
Excel
Flexible al inicio, pero permite duplicaciones, no obliga a documentación de respaldo y se rompe con el crecimiento.
Sistema de gestión
Diseñado para respetar normas de control interno: impide duplicaciones y genera documentación de respaldo automáticamente.
No mezcles las finanzas
Es un consejo conocido, pero muchos emprendedores caen en este error. Preocupate en separar las finanzas personales de las cuentas del negocio.
El negocio debe poder ser analizado como un ente independiente, y más todavía cuando existen varios socios. Sin esa separación, no hay forma de saber si la empresa realmente es rentable o si está sostenida por aportes "invisibles" del bolsillo del dueño.
Entendé el giro de caja
Es muy importante saber cómo se comporta la caja de la empresa en todas las épocas del año. Por ejemplo: una heladería tendrá un considerable aumento de ingresos en verano y caída en invierno; una empresa agropecuaria, picos de cobranza concentrados; un comercio escolar, su pico en febrero–marzo.
Esto significa que las inversiones, los créditos y las decisiones de stock deben planificarse según ese giro estacional, no contra el promedio del año.
Planificar para crecer
Cuando una empresa empieza a crecer, sus actividades se complejizan, crece el universo de actores con los que interactúa y una gestión administrativa eficiente pasa a ser crucial para sostener un crecimiento sólido.
Cuando los cobros y los pagos se multiplican, es crítico contemplar de forma prolija los flujos de ingresos y egresos monetarios. Esto permite previsiones futuras y tomar mejores decisiones: con una buena herramienta financiera, su empresa puede prever, proyectar y poner energía en las prioridades que generan resultados.
Proyectar un flujo de fondos es prever cobros y pagos a lo largo del tiempo. Es despejar incertidumbre y anticiparse a los baches o sobras de dinero que voy a tener. El flujo de fondos proyectado es una excelente herramienta de gestión y, aunque parece complejo, se puede armar algo sencillo y básico de gran utilidad.
Los tres horizontes del flujo de fondos
Lo primero para armar un flujo de fondos correcto es tener en cuenta las características de la empresa y el tipo de análisis que requerimos. Con el formato que elijas, lo importante es que se incluyan los ingresos y egresos esperados en una línea de tiempo a proyectar. Según ese horizonte, se clasifica:
Corto plazo
1 mes
Día a día
El análisis se centra en lo urgente: que no se nos escape nada, tener contempladas todas las obligaciones y gestionar correctamente nuestros cobros.
Mediano plazo
3 a 12 meses
Por semana o mes
Contemplamos ingresos y salidas con un horizonte de 3, 6 o 12 meses. Permite anticipar tensiones de caja antes de que ocurran.
Largo plazo
3 a 5 años
Por mes
Sirve para proyectar la empresa estratégicamente. En Argentina la proyección tendrá margen de error y deberá corregirse, pero es de gran utilidad.
Una vez introducidas las previsiones de cobro y las obligaciones reales y proyectadas de pago, tendremos el flujo de fondos proyectado que, primordialmente, permite conocer en forma rápida la liquidez de la empresa: cuánto y cuándo nos falta para acudir a pedir prestado, o cuánto y cuándo nos sobra para invertir.
En EKO Consultora ayudamos a las empresas a ordenar sus finanzas y proyectar su flujo de fondos: desde elegir e implementar el sistema de gestión adecuado, hasta diseñar el cash flow proyectado a corto, mediano y largo plazo. Convertimos la incertidumbre financiera en información para decidir con tranquilidad.
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