Emprendedores

De la idea al plan, del proyecto al emprendimiento

Cómo transformar una idea en un emprendimiento viable. Hoja de ruta para pasar del borrador a la acción: líneas de acción, la regla PTM y la propuesta de valor.

Septiembre 2025 9 min de lectura EKO Consultora
Ilustración de una idea convirtiéndose en plan: bombilla, cuaderno con líneas de acción y bandera de meta

¿Cómo transformar una idea en un emprendimiento? Es la gran pregunta que muchos se hacen en éstos tiempos. Acá les dejamos una hoja de ruta para saber cómo proceder y pasar del borrador a la acción.

Pasar de la idea al papel es muy importante. Allí se empieza a cimentar el proyecto. ¿Cuántas veces nos iluminamos con ideas que nos parecen fantásticas? ¿Cuántas ideas de café que nacen y mueren en una servilleta? ¿Cómo hacer para materializar estas ideas en proyectos viables? Y, lo más importante, cómo hacer que estos proyectos tomen cuerpo y se transformen en emprendimientos y nuestro sustento de vida.

Mi experiencia como consultor convalida la triste estadística: en Argentina el 20% de los emprendimientos no llegan al segundo año, y antes de los 8 años, 7 de cada 10 ya no existirá. ¡Y esto sin tener en cuenta los proyectos que han tomado forma! ¿Cuántas ideas no llegan ni a germinar?

Plasmar la idea en un plan

Si tenés una idea el primer paso es plasmar la idea, es decir, llevar el pensamiento a un plano material. Parece fácil, bueno… veamos.

Con la idea en la cabeza lo recomendable es papel en mano y escribir cada detalle, cada punto clave que necesitamos para que nuestro proyecto se haga realidad.

Claves a tener en cuenta

Definir qué queremos ser

Para empezar, describí "qué queremos ser", a dónde nos vemos en el futuro, qué estamos dispuestos a hacer y qué no. Esto es aún más importante cuando se trata de una sociedad, de un proyecto que surge de un grupo de personas y más relevante aún si hay amistad en el medio.

Es un trabajo arduo, pero una faena que puede ahorrarnos muchos disgustos y tristes desencuentros.

Delimitar las líneas de acción

Una vez que tenemos el plan escrito (en donde obtendremos mucha clarificación de ideas y seguro también muchos interrogantes) delimitaremos las líneas de acción, es decir, definiremos qué debemos hacer para lograr los objetivos plasmados previamente.

En esta etapa estamos ni más ni menos que levantando los cimientos del proyecto.

Levantar los cimientos

Estas líneas tienen que estar bien definidas. Plantear todo lo que debemos hacer:

- Qué bienes materiales necesitamos.

- Qué maquinaria nos hace falta.

- Qué insumos debemos comprar.

- Qué debemos construir.

- Qué espacio físico requerimos.

- Qué recursos humanos vamos a necesitar.

- Qué habilitaciones gestionar.

La regla P · T · M

Para que un negocio sea exitoso se requiere tener respuesta a tres puntos claves. Si me falta una de estas patas, seguro el proyecto no será fructífero.

P

Producto

Qué ofrecemos, cómo se diferencia y por qué tiene valor para quien lo compra.

T

Tecnología

Con qué medios, herramientas y procesos lo vamos a producir y entregar.

M

Mercado

A quién se lo vendemos, dónde está ese cliente y por qué nos elegirá a nosotros.

Antes de hacer, cuantificar

Importantísimo: estimar los costos de cada requerimiento y cómo se pagará. En este paso deberemos averiguar proveedores y comparar presupuestos, formas de pago, etcétera, y cuantificar cada línea de acción y su forma de pago.

Esto nos permitirá por primera vez lograr visualizar económicamente la inversión del emprendimiento. Una vez concluido, tendremos una idea cabal de cuánto debemos invertir para que todo salga bien.

Estimar la demanda y armar la propuesta de valor

El paso siguiente es estimar nuestra demanda, es decir, estimar cuánto vamos a vender, de qué forma y a qué precio. Esto es lo que denominamos Propuesta de Valor.

Con la Propuesta de Valor armada debemos analizar nuestra posible venta y preguntarnos: ¿Por qué nos van a comprar a nosotros?

El mercado es frío, y nos elegirán solo si ofrecemos alguna ventaja con respecto a nuestros competidores. Por lo cual debemos analizar también nuestra competencia y "proponer" algo diferente, de mayor valor; de lo contrario tendremos un buen producto que no le podremos vender a nadie.

Si estimamos que podremos introducir nuestro producto en el mercado con rentabilidad, estamos ante un emprendimiento viable. Entonces solo resta ponerlo en marcha. Adelante, ya sos un emprendedor/a. ¡Mucha suerte!

— EKO Consultora

Nota basada y adaptada de "De la idea al plan, del proyecto al emprendimiento" publicada en Mundo Empresas.

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